En realidad, este Ferrari no está a la venta, ya que las 499 unidades que se fabricarán ya están agotadas. Ahora bien, se trata de uno de los pocos coches de calle capaz de transmitir sensaciones propias de un F1. 

Está equipado con un propulsor V12 de gasolina, de 6,3 litros y 800 CV, combinado con un propulsor eléctrico de 163 CV. ¿El resultado? Una potencia de 963 CV, una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos y una velocidad máxima de 370 km/h.