Aunque podríamos hablar del primer R8 de calle, como el heredero natural del Audi R8 victorioso en las 24 Horas de Le Mans, entre 2000 y 2003, preferimos hacerlo de este inolvidable prototipo.

Presentado en el salón de Frankfurt, mostraba elementos tecnológicos testados en el coche de competición, como la tecnología FSI, y otros que pasarían a formar parte del modelo de producción definitivo, como la tecnología de tipo LED en los faros o la construcción ligera Audi Space Frame. 

Contaba con un motor 5.0 V10 biturbo, de 610 CV, que daría paso a un más modesto 4.2 V8, de 450 CV y aspiración atmosférica, en el modelo de producción definitivo.