El Ford GT40 fue otra de las grandes estrellas de Le Mans, al enlazar cuatro victorias consecutivas, entre 1966 y 1969... doblegando a Ferrari, en una rivalidad que pasó a la historia.

Una leyenda que también pesa sobre el GT40 MKIII, del que se ensamblaron siete unidades que podían circular por carreteras abiertas al tráfico. Con un motor 4.7 V8, de más de 300 CV, es uno de los clásicos más deseados y cotizados del mundo.