Audi Quattro (1980)

Este es el coche que hizo ganarse a Audi la merecida reputación como especialista en la construcción de vehículos con tracción total. Fue concebido como un coche de rally del Grupo B, y eso significa que, para poder competir, la compañía alemana debía fabricar, al menos, 200 unidades de calle de este modelo. Su eficacia en los tramos más resbaladizos de los rallies, hizo que Audi implementara su sistema de tracción total en los coches de producción.

Las unidades homologadas para circular por asfalto contaban con un motor de cinco cilindros, de 2.144 cm3, dotado de un turbocompresor, que le permitía pasar de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y alcanzar 220 km/h. Las unidades finales contaban con un diferencial autoblocante de tipo Torsen y un motor potenciado hasta los 220 CV.