En el caso de este deportivo de los años ochenta, se juntan varios factores que hicieron que su precio creciera como la espuma. Para empezar, se fabricó en una serie limitada, a 200 unidades, que sirvió para homologar uno de los coches más exitosos del Grupo B. Segundo, se trata de uno de los Peugeot más icónicos de toda la historia. Y tercero, apenas tenía 248 kilómetros en el contador, en el momento de su venta. 

Respecto al motor turboalimentado de gasolina, anuncia 1,8 litros y 200 CV, lo que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 6,0 segundos y de alcanzar 210 km/h.

Por supuesto, superó con claridad los 300.000 euros.