Si Ferrari es el único equipo que ha participado en todas las ediciones del Mundial de F1... ¿cómo íbamos a olvidarnos del coche que rindió homenaje a su fundador?

Heredero de los 288 GTO, F40 y F50, el Enzo vio la luz en 2002, en plena era de dominio de la categoría por parte de la Scuderia. De hecho, el propio Michael Schumacher, que enlazó cinco títulos para la escuadra, participó en el desarrollo (y llegó a tener una unidad) de este superdeportivo de 660 CV de potencia.