Todavía recuerdo, como si fuera ayer, el anuncio de este pequeño deportivo: "Cuerpo de Clio, alma de Williams". Corría el año 1993 y, en aquel momento, la asociación entre el equipo Williams y Renault vivía un gran momento. Tras los títulos de Mansell y Prost, en 1992 y 1993, llegarían otros dos, para Hill y Villeneuve, en 1996 y 1997.

Ahora bien, el nombre de la escudería solo se utilizó como reclamo, ya que la escudería británica no participó en el desarrollo del coche. Además de su característica pintura azul y las llamativas llantas Speedline, de color dorado, se distinguió por su motor 2.0 de gasolina, con 150 CV.