En este mundo globalizado, Santa Claus debe ponerse al día a la hora de repartir los regalos. Y, dado que es un hombre chapado a la antigua, y no está dispuesto a subcontratar una empresa de mensajería, lo mejor es jubilar su vetusto trineo. Además, tampoco es cuestión de tener problemas con los renos y los animalistas...

Por eso, este Caterham 620, fusionado con una moto de nieve, parece la opción ideal para moverse desplazarse desde su gélida morada.