Si tienes claro que vas a circular por entornos gélidos de forma habitual, equipa tu coche con unos neumáticos de invierno o, como mínimo, dispón de unas cadenas.

Tampoco está de más llevar un smartphone con la batería cargada y el depósito de combustible lleno, para poder hacer frente a una posible situación de emergencia. Un coche parado con el motor arrancado gasta menos de 1,0 litros cada hora, de modo que podrás utilizar la calefacción si necesitas que vengan a ayudarte.