Cuando la gente de Donut Media grabó un Toyota GT86 con el motor V8 de un Ferrari 458, el único coche-cámara apropiado fue, como puedes suponer, otro 458. En el film, la atención se la llevaron esta preparación radical y el accidente que sufrió Ryan Tuerck con él. Por el contrario, la cuota de protagonismo del Ferrari fue muy baja. 

Realmente, el supedeportivo italiano no se emplea mucho para filmar, pero, teniendo en cuenta su rapidez y agilidad, debería usarse más para este cometido.