La última generación del monovolumen alemán sorprendió a todos. ¿El motivo? Adoptar unas puertas traseras con apertura en sentido contrario a la marcha, al más puro estilo Rolls-Royce.

El vehículo germano, con cinco plazas, disponía de tres asientos individuales traseros con regulación independiente. El central posterior podía escamotearse con facilidad, en el caso de no usarse, para ofrecer un mayor espacio a los ocupantes laterales. El maletero cubicaba 400 litros, una buena cifra, teniendo en cuenta la longitud del conjunto: 4,29 metros.

El Crossland X ha firmado la defunción de este coche. Basado en el Citroën C3 Aircross, está a la venta desde finales de mayo. El motivo de esta sustitución es que el cliente opta cada vez menos por los monovolúmenes compactos... a pesar de sus excelentes cualidades prácticas.