Sin duda, la creación más alocada y bestial de la firma del escorpión en muchos años. Presentado a finales de 2014, estuvo a la venta hasta otoño de 2016, con un precio de 40.900 euros. De este modo, se convertía en el Abarth más potente, exclusivo y prestacional de la gama. Y, según palabras del fabricante, también en el más rápido que hubiera fabricado en serie. Una especie de coche de competición... con el que moverse todos los días. 

Para rematar el conjunto, se empleaban llantas de aleación OZ Racing, frenos Brembo específicos, sistema de escape Akrapovic, suspensión mejorada... Además, podía equipar opciones tan llamativas como la transmisión manual Dog Ring, que permitía subir de marchas sin necesidad de pisar el embrague (su inclusión venía acompañada de un diferencial autoblocante delantero) o unas ventanillas más ligeras, fabricadas en material termoplástico. 

Bajo el capó, recurría a un motor turboalimentado de gasolina, de 1,4 litros de cilindrada, que aseguraba 190 CV de potencia. Pero eso no era lo mejor, ya que, en la búsqueda del menor peso, prescindía de los asientos traseros, el equipo de sonido, el climatizador... De este modo, se conseguía alcanzar los 230 km/h y acelerar de 0 a 100 en 5,9 segundos. 

Hoy en día, el Abarth más potente que se puede encontrar en los concesionarios de la marca, desarrollado sobre el 500, es el 595 Competizione, con 180 CV.