Prueba Peugeot 308 GTi 2018: un compacto deportivo que emociona

Desde hace tiempo, el mundo del automóvil gira hacia los motores de tres cilindros, la ecología y la conducción autónoma. Por eso, conducir un compacto deportivo es una experiencia cada vez más gratificante. Y hay que reconocer que, de un primer vistazo, las llantas de aleación de 19 pulgadas, con neumáticos Michelin Pilot Super Sport, y la carrocería con pintura bitono Coupe Franche, suponen una declaración de intenciones por parte del Peugeot 308 GTi by PEUGEOT SPORT 2018.

También refuerzan esa sensación una carrocería rebajada 11 milímetros, las pinzas de freno de color rojo o un paragolpes trasero en el que se 'esconde' una doble salida de escape integrada… En cualquier caso, si eres de los que prefieren la carrocería más clásica, este Peugeot está disponible en color Gris Hurricane, sin sobrecoste, y con cinco tonos metalizados (y uniformes), desde 488 euros. 

 

Un puesto de conducción peculiar

Lo primero que llama la atención, al acceder al habitáculo, es el puesto de conducción i-Cockpit: está conformado por un volante achatado, de reducidas dimensiones, tras el que se encuentra una instrumentación en posición elevada y con la aguja del cuentavueltas en sentido opuesto al habitual.

Aunque en un primer momento puede resultar complicado encontrar la postura idónea, tras convivir varios días con este 308, solo puedo decirte que, una vez que lo consigues, es muy cómodo. De hecho, para mí sería perfecto, si algunas de las funciones de la pantalla táctil del sistema multimed...