Con este 2CV, Citroën quiere devolver el coche europeo al buen camino
Debuta el prototipo del futuro Citroën 2CV, el urbano que llegará en 2028, fabricado en Europa y reinterpretando un icono clásico.
El Citroën 2CV moderno ya es una realidad. Y, en la práctica, no es otra cosa que la respuesta de la marca francesa a lo que Europa viene reclamando: coches pequeños, eléctricos, fabricados en el Viejo Continente y con un precio barato. Por ahora es un prototipo de diseño retro, pero el espíritu es el adecuado: utilidad, sencillez e inteligencia.
Su cometido es reactivar un segmento en dificultades, marcado por los costes elevados, la autonomía limitada y el avance de los fabricantes chinos. Y lo hace recuperando un nombre histórico, con un proyecto que toma muchísimo del 2CV clásico original, aunque no todo.
- Citroën 2CV: pequeño, pero inteligente
- Citroën 2CV: diseño
- Citroën 2CV: interior
- Citroën 2CV: mecánica
- Citroën 2CV: precios
Galería: Citroën 2CV Concept (2026)
Citroën 2CV: pequeño, pero inteligente
Aunque ya hemos hablado sobre la historia del 2CV, de nuevo, conviene empezar desde el principio. En 1936, Pierre Boulanger puso en marcha el proyecto de este pequeño coche francés: debía desplazar a cuatro personas, resultar eficaz para los agricultores y transportar un cesto de huevos sin romperse.
La clave estaba en las suspensiones interconectadas entre el eje delantero y el trasero. El 2CV sobrevivió incluso a la guerra, con proyectos y prototipos destruidos u ocultos, y regresó en 1948 para convertirse en un icono de estilo y de la cultura hippie, manteniéndose en producción hasta los años 90.
Hoy el contexto es diferente. La Unión Europea ha intervenido con una directiva sobre los coches pequeños asequibles, los llamados e-car: vehículos pequeños, eléctricos y fabricados en Europa, con un coste realmente contenido. Citroën se ha adelantado y, dentro del plan más amplio de Stellantis, ha decidido llevar el 2CV a la calle antes de 2028, produciéndolo en Pomigliano d'Arco (Italia).
Citroën 2CV: diseño
El diseño es lo más conseguido: atractivo, simpático y con una atención al detalle que se aprecia de inmediato. Los faros reinterpretan los de la primera generación con un trazo más moderno, abombados y sobresaliendo de un frontal muy limpio, mientras que el capó recuerda al del modelo original, aunque debajo ya no haya, por supuesto, un motor térmico.
El logotipo es bidimensional y en efecto cepillado, como el paragolpes, que en la versión definitiva tendrá que replantearse para absorber impactos, quizá con protecciones de goma o plástico. También son cepilladas las manillas, bonitas y de aspecto consistente.
En el lateral destacan unos pasos de rueda muy marcados, una matrícula animada y numerosos guiños, entre ellos las generaciones del 2CV representadas en el cristal. La gran superficie acristalada resulta notable para un coche tan compacto.
En la parte trasera, la zaga cae como en el original, aunque falta la tercera ventanilla, y aparecen unas luces en los pilares posteriores que homenajean a la primera serie. El logotipo de los '2 caballos' queda bien visible. También están cuidados los neumáticos Michelin, desarrollados junto con el vehículo, y los tapacubos carenados, que cumplen una función aerodinámica y que, además, encajan muy bien con la filosofía de un coche de este tipo.
Citroën 2CV: dimensiones
| Longitud | Anchura | Altura |
| 3,76 metros | 1,8 metros (retrovisores incluidos) | aproximadamente 1,5 metros |
El peso declarado ronda los 1.000 kg y el maletero, a simple vista, debería situarse en torno a los 200 litros: no es enorme, pero resulta coherente con el planteamiento del coche.
Citroën 2CV: interior
Para mantener bajo control el peso y los costes, en el interior del prototipo se ha trabajado con los materiales, con muchos elementos textiles de tramas entrelazadas; incluso las manillas de cinta parecen más sólidas de lo que aparentan. Y espacio hay de sobra para cuatro ocupantes.
Frente al conductor se extiende una pantalla a lo largo de todo el parabrisas que muestra velocidad, carga de la batería, temperatura y tracción, acompañada de una pequeña pantalla para el infoentretenimiento.
Después llegan los guiños: la radio extraíble de antaño, que hará sonreír a quienes fueron niños en los años 70 y 80 con la autorradio de casete, y un volante sencillísimo. Completa el conjunto el techo de lona, aunque hay que tener en cuenta que sigue siendo un prototipo, y que algunas soluciones difícilmente llegarán a producción.
Citroën 2CV Concept (2026), el interior
Citroën 2CV: mecánica
Por ahora, Citroën no ha facilitado datos oficiales, pero se pueden hacer algunas estimaciones. La plataforma está por aclarar: podría ser la misma del futuro e-car Panda y no se descarta que la tracción sea trasera. Teniendo en cuenta la longitud, la batalla y el peso, el paquete de baterías debería situarse, según nuestras estimaciones, en torno a los 25-27 kWh de capacidad. Suficiente para unos cuantos cientos de kilómetros, con consumos contenidos y un uso cotidiano durante la semana.
El 2CV se encuadrará en la categoría M1E, la de los coches pequeños asequibles que deberán cumplir fuertes requisitos en términos de ADAS y seguridad pasiva. De hecho, serán automóviles de verdad y no cuadriciclos, con una longitud autorizada en la normativa hasta los 4,20 metros.
Citroën 2CV: precios
El precio es la clave de todo. Según lo comunicado por Citroën, el 2CV debería costar alrededor de 15.000 euros, una cifra que podría marcar la diferencia para la movilidad urbana e interurbana, además de contribuir al relanzamiento de la industria europea. Su llegada está prevista antes de 2028.
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