"Elevado placer de conducción, bajo consumo de combustible". Con este reclamo, Volkswagen presentó el ejercicio de estilo roadster Concept BlueSport en el salón de Detroit de 2009. Según el director general de Volkswagen en aquella época, Martin Winterkorn, el roadster debía ofrecer "una dinámica pura, combinada con la típica filosofía de eficiencia de Volkswagen".

La idea de un roadster con el formato del Mazda MX-5 llevaba tiempo en la mente de Volkswagen. El prototipo 'Concept R', con motor central V6, ya se expuso en el salón de Francfort de 2003. Pero volvamos al Concept BlueSport: tenía 3,99 metros de largo, 1,75 metros de ancho y 1,26 metros de alto. Su distancia entre ejes era de 2,43 metros.

Galería: Volkwagen Concept BlueSport (2009)

Durante el proceso de diseño, se hizo especial hincapié en la construcción ligera, de modo que el atractivo deportivo de motor central declaraba solo 1.200 kilogramos. El bajo peso se consiguió gracias a la capota de tela, de solo 27 kilogramos, y a las cubiertas de aluminio. A pesar de todo el dinamismo, no había que descuidar la practicidad para el día a día. Ofrecía 112 litros de espacio de almacenamiento en la parte delantera y 70 litros en el maletero posterior.

El propulsor del prototipo era fruto de la euforia diésel de Volkswagen en la época. Detrás de los dos asientos deportivos del Concept BlueSport, encontrábamos un bloque CleanDiesel (TDI) de 180 CV con inyección por conducto común (common rail) y catalizador de almacenamiento de óxido de nitrógeno, lo que aseguraba una dinámica contundente.

Volkwagen Concept BlueSport (2009)

A partir de las 1.750 revoluciones, el motor de 2,0 litros ofrecía su par máximo de 350 Nm. La potencia se transmitía a las ruedas traseras a través de una transmisión automática de doble embrague con seis velocidades. Las marchas se cambiaban automáticamente o mediante los botones ubicados en el volante.

Volkwagen Concept BlueSport (2009)

El deportivo necesitaba 6,6 segundos para pasar de 0 a 100 km/h. La velocidad máxima era de 226 km/h. Además, el bajo consumo de combustible, de solo 4,3 litros cada 100 kilómetros, y las reducidas emisiones, de 113 gramos por kilómetro de dióxido de carbono (CO2), también reforzaban esa vertiente ecológica del prototipo alemán.

De hecho tanto el sistema de parada y arranque automáticos del motor como el sistema de recuperación de energía en fases de frenada y deceleración ya estaban presentes en este prototipo.

Volkwagen Concept BlueSport (2009)

De esta forma, el Concept BlueSport podía ahorrar hasta 0,2 litros de combustible cada 100 kilómetros en ciudad. Gracias a un depósito de 50 litros, la autonomía era de más de 1.000 kilómetros, según Volkswagen. El Concept BlueSport se mostró en el salón de Detroit en color plata Flex y con una capota de tela naranja.

Volkwagen Concept BlueSport (2009)

Los pasajeros se acomodaban en asientos ligeros, cubiertos de cuero y con respaldos de una sola pieza. La capota se situaba detrás de los respaldos, existiendo barras antivuelco, aunque la capota se accionaba de forma manual.

El interior pretendía transmitir un alto nivel de fascinación tecnológica. La pantalla táctil era llamativa. Estaba situada en la consola central entre los asientos. Justo enfrente había un mando giratorio multifuncional que accionaba la transmisión automática de doble embrague.

Volkwagen Concept BlueSport (2009)

Encima de la pantalla táctil estaban los tres grandes mandos giratorios del sistema de climatización bizona. También eran bastante futuristas, ya que si los girabas hacia la izquierda en dirección a 'más frío', la pantalla se volvía cada vez más azul. Si las temperaturas fijadas eran más altas, el color cambiaba a un rojo intenso.

Volkwagen Concept BlueSport (2009)

¿Por qué el concept no llegó a la producción en serie? Probablemente haya muchas razones para ello. El gasóleo no era un problema ni una preocupación en los importantes mercados de Estados Unido y China; además, la crisis económica consiguió prevalecer. Por supuesto, el roadster podría haberse presentado en otras marcas del grupo, pero ya existía el Audi TT. Entre 2009 y 2012, Porsche también se unió al Grupo Volkswagen y no se quiso 'atacar' al Boxster.