Muchos fabricantes se jactan de ser innovadores, pero la empresa francesa Matra se contenta con llamarse "invernadero de soluciones originales". Y desde el Murena de tres plazas hasta el Renault Espace (sí, el proyecto inicial es suyo, como el Avantime) lo ha demostrado.

Sin embargo, quizá la idea más brillante de todas fue el Rancho, un vehículo polivalente realmente diferente inventado a mediados de los años 70. En realidad, la idea surgió del propio mercado, ya que la dirección de Matra no había dejado de percibir el creciente interés del público por los vehículos todoterreno.

En aquella época, hablábamos de un sector que estaba representado principalmente por 4x4 muy capaces, pero también caros, como los Land Rover y Range Rover o, por el contrario, por coches ingeniosos pero demasiado básicos, como el Citroën Mehari. Lo que se necesitaba era algo intermedio, versátil pero también accesible.

Galería: Matra Rancho 1977-1984

El deseo de contener los costes de desarrollo y producción hizo que la empresa francesa optase por un modelo de dos ruedas motrices, fabricado partiendo de una base preexistente.

La elección recayó en un modelo de la compatriota Simca, con la que Matra llevaba ya varios años colaborando, el 1100 en versión pick up, que reunía las características adecuadas para una transformación no demasiado costosa.

Sobre ese chasis, convenientemente reforzado y alargado, se montó una carrocería alta y espaciosa diseñada por Antonis Volanis (autor del Bagheera) y fabricada en material plástico, en aquella época una especialidad para Matra que ya lo había utilizado para otros modelos.

La estructura y muchas partes de la carrocería y la mecánica seguían siendo las del 1100, con la excepción del motor, sustituido por el más reciente y potente 1.5 del 1308 GT.

Matra Rancho 1977-1984

Lanzado en 1977, en el salón de Ginebra, el Rancho tenía unas características decididamente singulares: con 4,32 metros de longitud pero con solo dos puertas, una elección siempre debida a la estructura del modelo básico, se caracterizaba por el generoso acristalamiento de la zona trasera, el portón trasero dividido en dos partes, con ventanilla trasera de apertura hacia arriba y trampilla inferior.

Por su parte, las plazas traseras se podían convertir en una cama con solo abatirlas, lo que lo convertía en un vehículo polivalente, que también podía utilizarse para acampar.

Matra Rancho 1977-1984

El motor, ligeramente rebajado de potencia respecto a la versión montada en el Simca GT (de 85 a 80 CV), estaba acoplado a una caja de cambios de cuatro velocidades, con relaciones cortas para aprovechar mejor el par.

Esto, junto con la altura libre al suelo, la suspensión independiente con barras de torsión y los neumáticos específicos, hicieron que el Rancho pudiera moverse con cierta facilidad fuera del asfalto.

Matra Rancho 1977-1984

Los que querían sacarle el máximo partido a esta versión, podían optar por la configuración Grand Raid, que incluía una rueda de repuesto en el techo, faros adicionales y un cabrestante eléctrico. Además, existía la posibilidad de montar un diferencial autoblocante.

Matra Rancho 1977-1984

En cuanto a las cifras, el Rancho se fabricó hasta 1984, alcanzando más de 55.000 unidades, inicialmente con la marca Matra-Simca y desde mediados de 1979 con la marca Talbot-Matra.

Para la compañía fue el mejor éxito comercial registrado hasta ese momento, aunque la acogida no fue uniforme: muy apreciada en Francia, en otros mercados, entre ellos el italiano o el español, tuvo mucho menos éxito.

Matra Rancho 1977-1984

Los pocos ejemplares que puedes ver circular por nuestro país son auténticas rarezas, celosamente conservados por sus propietarios; en la actualidad, resulta bastante difícil encontrar alguna unidad a la venta. Las pocas que se han visto disponibles últimamente, en perfecto estado de conservación, rondaban los 5.000 euros, por si estás interesado.

Matra Rancho 1977-1984

A pesar de no tener un heredero directo (la siguiente 'obra' de Matra fue el Espace), el Rancho fue el espejo en el que se miraron otros modelos, como por ejemplo, el Land Rover Discovery, cuyo debut se remonta a 1989.