Es como encontrar una aguja en un pajar.

No es la primera vez que aparece en Motor1.com, pero ha vuelto a conseguirlo. Scott Chivers, un conocido Youtuber, que trabaja bajo el apelativo Ratarossa, y busca modelos de Ferrari clásicos, ha vuelto a sorprendernos. Para aquellos que no lo conozcan, Chivers no teme ensuciarse las manos y siempre encuentra veteranos y exclusivos Ferrari, para devolverlos a su época de gloria. 

Sabemos que Ratarossa se hizo popular, en el pasado, por una reconstrucción de un Ferrari clásico, pero esta vez Chivers quería encontrar un Ferrari Testarossa para completar su colección. Gracias a  la ayuda de 'Abandoned Cars', en Puerto Rico, encontró el vehículo que estaba buscando. Además, por increíble que parezca, el dueño del vehículo estaba dispuesto a venderlo.

Galería: Ferrari Testarossa 1990

Sabemos que el Ferrari había sido 'abandonado' en la isla durante los últimos 17 años. De un primer vistazo, el deportivo italiano no luce un aspecto ideal, pero para llevar tanto tiempo parado, la verdad es que su conservación es más que aceptable.

De esta forma, al ser un experto restaurador de vehículos, Chivers decidió, en primer lugar, hacer una valoración, a modo de peritaje, para conocer la idoneidad de restaurar el vehículo o si, por el contrario, los costes y el tiempo necesarios invitaban a descartar la operación.

Así las cosas, el exterior necesitaba un trabajo extenso y profundo, aunque lo que más le preocupaba a Chivers era el interior. Por suerte, todos los paneles de la carrocería parecían rectos y no tenían ninguna abolladura. Además, no faltaba nada en el coche, lo que significaba que podía ser revendido si la restauración no llegaba a buen puerto.

Pero volvamos al habitáculo, donde se apreciaban varias zonas en mal estado por el paso del tiempo y la ación de los elementos. El calor y la luz del sol destruyeron la mayoría de los plásticos del interior, lo que significa que casi todo tendría que ser reemplazado por completo.

Ferrari Testarossa 1990

Todavía había más sorpresas, por que a pesar de los años de inactividad, el motor no se había bloqueado (agarrado) y tampoco estaba gripado, por increíble que pudiera parecer. De esta manera, el propietario del vehículo lo tasó en 30.000 dólares (unos 26.300 euros al cambio), una cantidad muy razonable, puesto que a Chivers le salían las cuentas. De hecho, solo el valor de las piezas del vehículo, vendiéndolas por separado, superarían esa cantidad.

Pero el trato no se cerró, porque los gastos de transporte eran demasiado elevados. Chivers rechazó su compra, pero a cambio se ha ofrecido a echar una mano a quien lo quiera adquirir. Afirma que si el coche estuviese en Estados Unidos o en Europa, lo hubiese comprado con los ojos cerrados.

Ferrari Testarossa 1990

Así que ya lo sabes, si estás interesado en restaurar un Ferrari Testarossa, puede que tengas una magnífica ocasión de encontrar una unidad que se pone a tu alcance. Si no es así, al menos relájate y disfruta del video o de la galería de imágenes que adjuntamos con este artículo y que muestra un ejemplar de 1990, subastado recientemente.

Fuente: Ratarossa via YouTube