El Dakar 2020 representa el mayor reto de Fernando Alonso, una competición completamente diferente a lo que está acostumbrado y que le obligará a desplegar unas habilidades nunca vistas anteriormente.

Desde 2017, Fernando Alonso se ha lanzado de pleno a por la Triple Corona. Al dos veces ganador en Mónaco, le faltaba imponerse en las 500 Millas de Indianápolis y en las 24 Horas de Le Mans. Tras su ilusionante estreno ese año en el óvalo estadounidense, en 2018 debutaba con victoria en las prueba francesa, consiguiendo así la segunda de las tres partes que componen su ambicioso objetivo.

Por el camino, Alonso se proclamaba campeón del mundo del WEC, sumando así su cuarto título tras el de karting, en 1996, y los dos de F1, en 2005 y 2006. Mientras se debate entre seguir en resistencia o volver a la F1 en 2021, y a la espera de intentarlo de nuevo en Indianápolis este 2020, el asturiano se ha embarcado en el reto de mayor envergadura de su carrera. Lo que empezaba como un test se acabó convirtiendo en algo muy serio y Alonso se ha plantado en la salida del Dakar 2020.

Alonso no es el primer piloto de F1 que se deja seducir por las dunas del Dakar, pero sí el que lo hace tras haberse coronado campeón del mundo. Jacky Ickx, Patrick Tambay, Jean Pierre Jabouille o Jochen Mass son algunos de los nombres que se pasaron de los circuitos a las pistas arena. Todos ganaron algún gran premio y el belga incluso acabó subcampeón en 1969.

El nombre de Ickx destaca sobre el resto, pues al igual que Alonso también triunfó en Le Mans y en 1983 se hacía con el Dakar. Jean Louis Schlesser es el otro piloto que conquistó el 'Touareg' tras pasar por la F1, en 1999 y 2000, si bien su carrera en el Gran Circo fue principalmente como probador.

 

El piloto de Toyota ya tuvo que reinventarse en su paso al WEC y por primera vez tuvo que compartir su coche con dos compañeros más. Además, tuvo que combinar la explosividad que exigía la F1 por la paciencia que se necesita en las carreras de resistencia.

En el Dakar deberá ir un paso más allá. Esta vez no compartirá el coche con nadie, pero sí irá acompañado en él. El propio Alonso ha reconocido la importancia que tendrá su copiloto, Marc Coma, y deberá confiar en él para salir con éxito de este desafío.

Aunque el ovetense se ha autodescartado de la lucha por el triunfo, considerando su historial no hay que excluir ninguna posibilidad. El piloto de Toyota es una de las principales atracciones dentro y fuera de las pistas y las casas de apuestas online le tienen entre los posibles outsiders.

Alonso aterriza en el Dakar con el mejor palmarés de cuantos se han atrevido con él viniendo de la F1. Los antecedentes ponen de manifiesto la complejidad del reto, si bien demuestran que no es imposible. 12 etapas y 7.500 kilómetros para que se consagre como el piloto más completo de todos los tiempos.

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