El urbano alemán redefine el concepto de cohete de bolsillo.

Para aquellos que no lo recordéis, el Volkswagen Lupo fue, entre 1998 y 2005, el modelo más pequeño en el catálogo de producto del fabricante alemán.

Entre la oferta mecánica disponible, el urbano germano ofrecía mecánicas turbodiésel de tres cilindros y de gasolina, con cuatro. Incluso, se permitió el lujo de apostar por una variante deportiva, denominada Lupo GTI, con un motor 1.6 de gasolina con 125 CV de potencia.

No obstante, el automóvil que protagoniza esta noticia apenas comparte el nombre con el modelo original. La transformación ha sido de tal calado, que supera en potencia al mismísimo Bugatti Chiron SuperSport 300+.

Galería: Volkswagen Lupo modificado con dos motores

Si eres un seguidor habitual de nuestra web, recordarás que ya publicamos un primer proyecto de un VW Lupo con 1.200 CV. Sin embargo, la nueva transformación va más allá y ha corrido a cargo del preparador rumano DOP Motorsport.

En este caso, el Lupo adopta la mecánica de gasolina 2.0 TFSI, procedente de un Golf R, que ha sido exprimida hasta alcanzar los 900 CV de potencia. Lo llamativo de esta preparación es que existen dos unidades propulsoras idénticas, cada una de ellas conectada a su correspondiente caja de cambios automática DSG.

De este modo, cada cambio envía la potencia, de forma independiente, a cada uno de los ejes. El resultado final es una potencia máxima de 1.800 CV. En el vídeo, si te fijas en el minuto 2:35, puedes ver al conductor utilizando los dos selectores de cambio.

Antes de finalizar, debemos confirmarte que el vídeo fue grabado en Reino Unido, concretamente en el circuito de Santa Pod Raceway. Como puedes comprobar en las imágenes, el conductor del Lupo bimotor tuvo dificultades para mantener el control del vehículo, aunque realizó el cuarto de milla (402 metros) en apenas 9,22 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 259 km/h.

Si eres de los más observadores, te habrás dado cuenta de que el vehículo tiene una leve tendencia a irse hacia la izquierda, lo que denota que los mecánicos todavía tienen trabajo por delante, para encontrar una forma de encauzar esa inmensa potencia hacia las ruedas, de manera más eficiente y menos peligrosa.