La nueva categoría, que combina inteligencia artificial y pilotos reales, celebra su temporada inaugural.

Roborace es un proyecto que nació en 2015, como cuenta Bryn Balcombe, jefe de Estrategia de Desarrollo Técnico y Deportivo de la categoría. Denis Sverdlov, el fundador de Roborace, y Alejandro Agag, CEO de la Fórmula E, fueron los ideólogos mientras volvían de la carrera de China, en la primera temporada del campeonato eléctrico que dirige el español.

El objetivo, explica Balcombe, es por un lado "ver la movilidad como un servicio", aumentar la innovación y el desarrollo de hardware y software relevantes para los coches de carretera mediante la inteligencia artificial. Y, por otro, realizar carreras nunca antes vistas.

En primer lugar iba a ser un campeonato sin pilotos, pero luego se acordó que, en la llegada de la primera temporada (conocida como 'Alpha Season'), sí los habría para marcar el camino a la inteligencia artificial, convirtiéndose en una especie de 'instructor'.

Galería: Coche autónomo Roborace

Y así ha sido. Tras un dubitativo nacimiento junto a la Fórmula E, en 2017, el renovado DevBot 2.0, que está basado ​​en el chasis del LMP1 de Ginetta, ya ha salido a pista en dos ocasiones, en Monteblanco (Huelva) y Módena (Italia), en condiciones de competición real.

Roborace cuenta con tres equipos y afirman que "muchos más" están en negociaciones y se anunciarán este año. Sin embargo, aseguran que primero quieren desarrollar el talento de los pilotos, aunque reconocen la contradicción: "Comparamos el talento de los pilotos en una disciplina sin ellos, es paradójico".

Balcombe, en los Motor1 Days, explicó que en Módena se realizaron tres simulaciones de carrera y que los coches ya no están "orquestados", sino que cada equipo arriesga más o menos con su software de Inteligencia Artificial, por lo que los competidores ya rivalizan entre sí y se ven adelantamientos entre los coches, incluso cuando no hay piloto al volante.

¡Y hasta hay accidentes! El primero llegó en Módena, cuando uno de los coches acabó impactando contra el muro, como demuestra el siguiente vídeo:

 

"Al principio las vueltas las hace un piloto humano para establecer la telemetría. Los primeros giros hechos por inteligencia artificial se realizan con un piloto de seguridad, a bajas velocidades, de unos 100 km/h", narraba Balcombe.

"Después de eso, sacamos al humano del coche y los reiniciamos, con un ritmo más rápido. Por ejemplo, en Módena llegaron a 196 km/h al final de recta. Con humanos no queremos pasar de 100 km/h. Y hablo de 'humano' y no de pilotos porque cuando no hay humanos también hay un piloto en el coche, el propio software".

Una categoría que no esconde su ambición de querer ser un campeonato entre equipos, a pesar de la importancia que quieren dar a los pilotos: "La Roborace quiere un rol como el de la F1 o Fórmula E, ser un campeonato donde lleguen los equipos. Somos una compañía de entretenimiento, pero también promovemos la competencia. El software es desarrollado por los equipos y eligen la manera de integrarlo. Los coches son todos iguales, solo cambia el software".

Los planes son hacer una temporada Alfa y otra Beta, en la que poco a poco vaya evolucionando una serie que pretende volar alto. En la primera quieren ir viendo cómo dos coches con inteligencia artificial interactúan juntos en la misma pista, por eso se estableció un solo punto de adelantamiento en Módena.

Coche autónomo Roborace

La siguiente parada de la Roborace será en Gran Bretaña, en un nuevo terreno que pondrá a prueba los coches autónomos: "Será una subida en cuesta, en junio. Es muy interesante, los humanos se adaptan a muchos entornos con mucha facilidad, muchos coches e incluso motos. La inteligencia artificial es mucho más limitada en este momento y está diseñada para una función especial.

"Logramos rodar con dos coches juntos en un circuito de Fórmula E, y fue en un entorno muy específico, entre muros. Ahora hemos rodado en un circuito como el de Mónaco, y correr en una colina será otra prueba".

Roborace se hizo de rogar pero aquí está. Y según parece, quiere quedarse.