El 14 de marzo de 2010, Fernando Alonso disputaba la primera carrera con la Scuderia Ferrari. El 14 de marzo de 2010, Fernando Alonso lograba su primera victoria. Lo recordamos.

Con 36 años y la motivación por las nubes, en una temporada en la que complementará su participación en el Mundial de Fórmula 1 con la disputa del WEC y las 24 Horas de Le Mans, Fernando Alonso sueña con que la fusión entre el McLaren y el motor Renault le devuelva la competitividad que no ha podido alcanzar los últimos años, y pueda volver a estar entre los que luchan por las primeras posiciones.

Alonso afronta este nuevo curso con las mismas ilusiones y ganas con las que debutó, hace ocho años, con Ferrari, ganando en su primera carrera.

Tras una extraña temporada 2009, cuando fue campeón un equipo que solo participó ese año bajo la denominación Brawn GP, llegaba el ilusionante curso 2010. Fernando Alonso, tras dos años de regreso a Renault sin la posibilidad de luchar por grandes metas, se unía a Ferrari, la histórica escudería, que solo llevaba dos años sin llevarse el título de pilotos y uno el de constructores.

Existían todos los ingredientes para imaginar, por qué no, un matrimonio feliz, con un equipo Ferrari que volviera a brillar y un Alonso que recuperara el trono que no alcanzaba desde 2006. Existe la curiosidad de que, cuando ganó ese segundo mundial, el piloto más representativo de los del Cavallino, Michael Schumacher, decía adiós a la Fórmula 1. Y, cuatro años más tarde, mientras Alonso llegaba a Ferrari, Schumacher, el eterno ídolo, volvía a la competición. 

Fernando Alonso, en el GP de Bahréin de 2010
Fernando Alonso, en el GP de Bahréin de 2010

El primer gran premio del año suponía, además, nada menos que la carrera número 250 para el heptacampeón.

Ya sin Brawn GP en la parrilla (reconvertidos en el equipo al que precisamente iba Schumacher, Mercedes), Sebastian Vettel logró la primera pole del año. El alemán, que el año anterior había sido subcampeón del mundo (colándose entre los Brawn), le arrebató la primera posición, por poco más de una décima, a Felipe Massa, que también aquel fin de semana de marzo de 2010 volvía a la actividad, después de su terrible accidente en el Gran Premio de Hungría 2009.

Tercero partía Fernando Alonso, que, en la salida, pasó a su compañero Massa para colocarse segundo. Vettel mantuvo el liderato durante las primeras 30 vueltas ya que, pese a los pitstops, nada cambiaba. Sin embargo, a partir de ese momento, el Red Bull del alemán comenzó a fallar y su ritmo por vuelta cayó tres y cuatro segundos respecto a sus rivales, que aprovecharon ese problema de fiabilidad para superarle.

Lo hizo Alonso, y también lo hicieron Massa y Hamilton, que acabaron en el podio. Vettel solo pudo ser cuarto, aunque resistió el ataque de Rosberg, que fue quinto con el primer Mercedes. El asturiano se llevó los primeros 25 puntos por triunfo de la historia (ese año, la Fórmula 1 estrenaba sistema de puntuación) y la victoria en su primera carrera en Ferrari, completando un debut con licencia para soñar.

El sueño estuvo cerca de cumplirse en dos ocasiones, ese mismo 2010 y en 2012. El resto de la historia, que no tuvo final feliz, la conocéis. No llegó el tan ansiado título y Ferrari ya suma diez años sin ganar el mundial de pilotos. Once lleva Alonso. Pero aquel día comenzó una ilusión. Aquel día fueron felices.

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