Una vez más, Nira Juanco nos trae su opinión de lo acontecido durante el fin de semana del Gran Premio de Bélgica. Concretamente, de la batalla que mantienen los pilotos de Force India.

El circuito de Spa-Francorchamps discurre por los bosques y las montañas de las Ardenas, donde se libró una gran ofensiva alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Un escenario perfecto para que el domingo saltara por los aires la tensa armonía que se respiraba en Force India desde el pasado Gran Premio de Canadá.

Montreal, Baku, Hungría... y ahora Spa. Cuatro incidentes entre sus dos pilotos en tan sólo doce carreras. Demasiados. Y sinceramente, el del domingo en Bélgica se podría haber evitado, si el equipo hubiese hecho una buena gestión de lo sucedido anteriormente.

En Canadá todo quedó en una simple tensión de carrera, después de que Ocon, con más ritmo y mejores neumáticos, pidiera por activa y por pasiva que le dejaran pasar a Checo para intentar adelantar a Ricciardo y luchar por el podio. Aunque el equipo intentó que Pérez cediese la posición, eso no sucedió, con el consiguiente enfado del francés. Así que, en Azerbaiyán, Esteban fue a por todas y terminó con la carrera de su compañero. Dos incidentes graves seguidos y Force India no hizo nada más que lamentarse por los puntos perdidos. 

Esteban Ocon y Sergio Pérez (Force India)

Creo que no son conscientes, o no lo han sido hasta ahora, de que tienen una de las duplas más fuertes e igualadas de la parrilla. Que tienen a dos gallos de pelea. Talentosos, rápidos, agresivos y con ese espíritu necesario para ser campeón del mundo.

A excepción de Button en su época en McLaren, Checo había sido muy superior a sus compañeros y eso que uno de ellos se llamaba Nico Hulkenberg, al que todos atribuían un talento innato y que no fue capaz de soplarle ni de lejos en sus tres años compartiendo escudería. Y de repente, llega un joven novato que se ve con posibilidades de superar al mexicano en su primera temporada completa en F1 y va a por todas.

Me recuerda un poco, y salvando las distancias, por supuesto, al caso McLaren en 2007. Alonso se vio sorprendido por un portentoso y ambicioso rookie llamado Lewis Hamilton y las chispas entre ellos no tardaron en saltar.

Los de Woking, lejos de gestionar la situación, echaron más leña al fuego, favoreciendo a su joven novato y olvidándose de que habían fichado a un bicampeón del mundo, al que ningunearon y le hicieron la vida imposible. Ni Fernando ni Lewis fueron responsables de perder el mundial por un solo punto y regalárselo a Ferrari y a Raikkonen. El único responsable fue McLaren por no saber gestionar la relación entre dos pilotos rápidos, ambiciosos y rebosantes de talento.

Esteban Ocon y Sergio Pérez (Force India)

Ahora, tras lo sucedido en Spa, Force India ha tomada cartas en el asunto. Sus pilotos ya no pueden correr libremente. Tienen prohibido luchar entre ellos. Y eso es una faena, porque Pérez y Ocon siempre están pegados el uno al otro y son dos de los pilotos que más juego están dando este mundial. Esa no es la solución. Con respeto y con cabeza, no hay por qué ser tan radicales. Respeto entre ellos, especialmente entre compañeros. Cabeza por parte del equipo, que debería saber gestionar cada situación de forma aislada y como es debido.

Una buena medida me parece la que tomó Mercedes después del incidente entre Hamilton y Rosberg, precisamente, en Spa 2014. Multa económica para Nico por provocar el contacto y posterior abandono de Lewis. Esa iba a ser la consecuencia a partir de entonces y ahí se relajaron los dos campeones del mundo (al menos, esa temporada). Pero les dejaron seguir corriendo libremente, seguir batallando entre ellos. Porque era bueno para el equipo, para los aficionados y para la Fórmula 1 en general. Force India podría tomar nota. 

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Fuente: Motorsport.com

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Esteban Ocon y Sergio Pérez (Force India)