Jacobo Vega, director de la edición española de Motorsport.com, reflexiona sobre McLaren, Honda, la segunda etapa de Fernando Alonso en el equipo y la posibilidad de un cambio a motores Mercedes.

Durante bastante tiempo he sido defensor de la alianza McLaren-Honda. Incluso en los peores momentos yo confiaba en que una empresa como Honda tendría que dar con la tecla y construir un motor de acuerdo a los estándares de la Fórmula 1.

Cuando los japoneses anunciaron que desechaban el proyecto del motor de 2016 para construir una unidad de potencia totalmente nueva, por una parte dije “olé por ellos, esto es señal de que van a por todas", y después del desastre de 2015 pensé que algo así no se iba a volver a repetir. Mi otro yo, por el contrario, decía que “lo que funciona, mejor no lo toques” y es que el motor de 2016 funcionó relativamente bien y, seguramente con unos pequeños retoques estaría ahora dando un rendimiento más que decente.

Entiendo el razonamiento de Honda de que la especificación anterior tenía un límite y ellos confiaban que introduciendo algo totalmente nuevo, ese límite iba a ser superado fácilmente. De Yasuhisa Arai no nos hubiéramos fiado, dados sus precedentes y su facilidad para crear falsas expectativas, pero Yusuke Hasegawa parecía más de fiar y cuando dijo que su motor iba a estar a la par del Ferrari, muchos nos lo creímos.

Aunque realmente esa esperanza se desvaneció en el primer momento en el que el coche salió a pista y no pudo dar ni una vuelta sin tener que volver a boxes a resolver una alarma o simplemente para tener que instalar una nueva unidad. El desastre continuó entrenamiento a entrenamiento y carrera a carrera y, además, con la sensación de que Honda no sabe ni por dónde les están viniendo las tortas. Se les rompen los motores carrera sí y carrera también y el problema sigue sin estar resuelto después de siete grandes premios.

Fernando Alonso, McLaren

En McLaren ya nadie confía en Honda, ni para el presente ni para el futuro, sobre todo porque la prioridad máxima -única si apuramos- del equipo es retener al único activo que tienen en la actualidad: Fernando Alonso. Zak Brown lo dejó bien claro: "No lo dudes, queremos que se quede", dijo en referencia al español. "Fernando es quien queremos que esté en el coche junto a Stoffel, y podemos mantenerlo si tenemos un coche competitivo".

El problema es que el asturiano tampoco confía ya en que Honda le vaya a dar la vuelta a la situación y la amenaza del cambio de aires si no tiene un coche competitivo va totalmente en serio, por lo que McLaren tiene que moverse y rápido.

Fernando Alonso, McLaren

En Woking están convencidos de que con un motor Ferrari o Mercedes ya habrían pisado el podio en más de una ocasión y ese es actualmente el plan que le van a ofrecer a Alonso para tratar de convencerle de que renueve su contrato. Pero no todo va a ser un camino de rosas, este movimiento tiene también una serie de dificultades que han de sortear.

En primer lugar, deshacer el acuerdo con Honda. En Japón seguro que más de un dirigente está pensando que en buena hora se metieron en este tinglado y seguramente no verían con malos ojos abandonar el proyecto, pese al tiempo y dinero invertido. Obviamente a McLaren les vendría de perlas que Honda fuera quien diese ese primer paso y les tuvieran que indemnizar, pero no tienen tiempo de aguantar a que les llegue esa mano.

Honda, por su parte, también se ha comprometido con Sauber para 2018, pero si McLaren decide cortar la relación, sería extraño que Honda siguiera en F1 para ser el proveedor de motores del equipo suizo, y romper ese contrato traería consecuencias para la marca japonesa.

McLaren primero tendría que convencer a Mercedes de que les suministrase los motores, y digo Mercedes porque no me imagino a McLaren llevando motores Ferrari ni Renault. Si los alemanes acceden a volver a instalar sus propulsores en los monoplazas de Woking por una parte supondría un coste para el equipo que ahora no tiene y que se calcula en torno a los 10 millones de euros y, además, pasaría a ser un equipo cliente y no un equipo oficial, con los problemas que esto les podría acarrear y que, de hecho, ya experimentó en 2014. 

McLaren Honda F1 2017

Honda, además de los motores, aporta unos 90 millones de euros al equipo, por lo que McLaren necesitaría aproximadamente 100 millones extra para hacer su proyecto viable. Igual a Zak Brown le resulta más fácil encontrar patrocinadores con un coche que está peleando en la parte delantera del campeonato que uno que anda arrastrándose sin terminar las carreras, pero todo apunta a que toda esta operación va a tener que ser financiada o bien por los actuales accionistas del equipo o bien de manera externa.

En cualquier caso, la decisión ha de tomarse en las próximas semanas, si no es que se ha tomado ya, porque el tiempo apremia y los diseñadores de los monoplazas tienen que saber cuanto antes qué motor van a llevar y cómo ubicarlo en el coche. Además, Alonso también va a tomar su decisión en breve, por lo que no vamos a tardar mucho en saber qué motores va a llevar McLaren en 2018.

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Fuente: Motorsport.com