La multinacional japonesa se gastará más de 337.000 euros en este curioso y espectacular proyecto.

Todas las jornadas de inauguración de los Juegos Olímpicos tienen como punto culminante el encendido del pebetero. En Tokio 2020, Toyota quiere que un coche volador sea el encargado de activar la llama olímpica. Un reto mayúsculo, sin duda.   

Desde 2012, un grupo de 30 empleados de la marca japonesa ha estado desarrollando un vehículo de estas características en su periodo de asueto. Ahora, la compañía ha aprobado un presupuesto de más de 337.000 euros, para hacer realidad este proyecto. 

Hasta ahora, el equipo de ingenieros había empleado el método del crowdfunding para obtener dinero, pues Toyota no había mostrado mucha predisposición en invertir en esta idea. Pero, finalmente, la multinacional ha cambiado totalmente de idea: "Ningún proyecto puede salir adelante, si solo se financian cuando la tecnología está operativa", ha afirmado Takeshi Uchiyamada, presidente del Consejo de Administración de Toyota. 

SkyDrive, así se llama el coche volador de Toyota

La sede del equipo de ingenieros se encuentra en una escuela de Aichi, Japón. Allí, han desarrollado un modelo a escala 1/5, con el que realizan vuelos de prueba, sobre el patio del colegio. Su objetivo es mostrar el diseño del vehículo definitivo, cuyo nombre es SkyDrive, el próximo mes de julio.  

El prototipo actual es, simplemente, una idea previa. Da cabida a una sola persona y los laterales están abiertos. Los rotores situados en cada esquina del vehículo permiten que este vehículo vuele, mientras que las tres ruedas, ubicadas dos en los lados y una en el centro de la parte delantera, son las que le posibilitan circular como un automóvil convencional. 

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Vuelos con tripulación a finales de 2018

El objetivo es que SkyDrive pueda volar a una velocidad máxima de 100 km/h y alcanzar 150 km/h por el asfalto. Primero, los ingenieros quieren hacer volar una versión pilotada por control remoto en julio de 2018 y, a finales de ese año, tener listo un modelo en el que pueda viajar una tripulación. Todo, para llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y encender la llama olímpica con este coche volador.   

Toyota ve viable esta empresa, pues no solo ha puesto dinero en ella, sino que, además, ha patentado diferentes diseños del vehículo. Habrá que seguir con mucho interés esta historia, porque verdaderamente resulta tan curiosa como apasionante. 

Fuente: Nikkei Asian Review