Primera prueba: Maserati Levante 2017

¿Existe alguna razón lógica para que Maserati se haya convertido en el primer fabricante italiano en comercializar un SUV de altas prestaciones? La explicación es evidente: Maserati necesita capital para construir auténticos deportivos. Y el Maserati Levante es el camino más directo para conseguirlo.

Por lo general, siempre sospecho de los SUV construidos por marcas especialistas en concebir deportivos. Y es que, desde mi punto de vista, construir un todocamino que represente la identidad de este tipo de fabricantes no es tarea fácil. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el Maserati Levante mide 5,0 metros de largo y pesa más de 2.200 kilos. 

O esa es mi idea previa mientras me aproximo a las colinas de la Península de Monterey, en California (Estados Unidos). Se trata del trazado idóneo para esta primera toma de contacto. De hecho, sus carreteras estrechas, bacheadas y serpenteantes son conocidas como el Nürburgring de California

Me aproximo a una curva cerrada en bajada, reduzco una marcha, acelero a fondo y, mientras que su motor gasolina 3.0 biturbo de 430 CV de procedencia Ferrari se revoluciona con un sonido sugerente, trato de alejarme del precipicio que tengo a mi derecha. En este punto, el sonido del motor y del escape hacen que todo cobre sentido. El Levante es un auténtico Maserati, pero más alto de lo habitual. Y eso, a pesar de que la piel del volante tenga un tacto más propio de un bolso de lujo que de un deportivo.

2017 Maserati Levante: First Drive

 

La silueta camufla su tamaño real, hasta...