Prueba Audi R8 Coupé 2017 5.2 FSI V10 plus quattro S tronic

Aún recuerdo la primera vez que me subí en un Audi R8, en el año 2009. Una de mis primeras tomas de contacto tuvo lugar en el circuito de Barcelona-Cataluña, más conocido como Montmeló. En aquella ocasión, me puse al volante de una unidad con motor V10 y 525 CV. En pista, las sensaciones que percibí en este Audi fueron un poco contradictorias. 

Para ir rápido, tenía que frenar manteniendo la presión en el pedal hasta el vértice de la curva o, de lo contrario, aparecía un molesto subviraje que complicaba en exceso la maniobra de giro. Era un coche rápido, pero necesitaba unas manos expertas para sacarle todo el partido.

Audi R8 V10 plus 2017

Sin embargo, poco después, ya en 2010, pude conducir un Audi R8 GT, una versión aligerada en peso, con edición limitada a solo 333 unidades y una puesta a punto específica de chasis y suspensiones y un motor potenciado hasta los 560 CV, que me pareció mucho más fácil de conducir.

La variante que probamos en esta ocasión vio la luz en 2015, en el salón de Ginebra. Representa la segunda entrega del Audi R8, tras la ligera puesta al día que recibió la primera generación en 2012. Los cambios estéticos afectan, principalmente, al frontal, donde destacan la nueva parrilla y los grupos ópticos, y a la zaga, con la incorporación de un alerón fijo y un espectacular difusor, fabricados en plástico reforzado con fibra de carbono (CFRPCarbon Fiber Reinforced Plactic).

Audi R8 V10 plus 2017
Audi R8 V10 plus 2017
Audi R8 V10 plus 2017

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